viernes, 18 de enero de 2019

¡Despierta Colombia!

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En esta ocasión trataré de producir algo que invite a reflexionar, pues si bien hoy se marca un antes y un después, esta vez quiero aprovechar lo sucedido para mencionar otros problemas que parecen apagarse luego de extender cortinas de humo. Busco así enfatizar tres problemas graves que enfrentamos y para los que reina el importaculismo, aclarar además, que hablo a título personal y no en nombre de alguna organización.
Las casas de pique, la delincuencia común, el glifosato, la falta de recursos para educación primaria, básica, media y superior, la práctica común de falsificar títulos para altos cargos, la corrupción, las cortinas protectoras de los funcionarios con poder, el sistema de salud y otros más, son algunos de los problemas que en Colombia son pan de cada día, luego hoy no los abordaré.

Para iniciar, quiero lamentar que el 17 de enero de 2019 fue un día lamentable para nuestra historia, pues temprano en la mañana medios nacionales e internacionales se ocuparon de narrar un atentado que por sus características no se repetía desde hace varios años, luego con una particularidad, pues se habla del primer ataque con suicida a bordo, lo que perfectamente se puede interpretar como una copia de prácticas delincuenciales que en otros países si es común.
Como de costumbre, navegué en internet para revisar los titulares del día. Con profunda tristeza leía títulos como:
  • Las pistas sobre el ataque con carro bomba a escuela de policías – El Tiempo
  • Tres atletas, entre las víctimas de la explosión del carro bomba en la Escuela General Santander – El Espectador
  • “Colombia está firme y unida para derrotar el terrorismo”:  Duque – Semana
  • Cadete ecuatoriana que murió en el atentado había sido becada – El Tiempo
  • Policía confirma que son 21 muertos por atentado en escuela de cadetes en Bogotá – Noticias Caracol
Sentimientos encontrados se reproducían en mi interior, debo confesar que el primer título llamó mi atención pero no preocupó como los demás. El segundo provocó frustración, pues no es justo que una vez más las víctimas de una guerra superflua sean personas inocentes y familias enteras que tienen que aguantar cómo la desprotección del estado apaga sueños y enciende alarmas por un olor a guerra que se puede olfatear al leer el tercer titular. Luego en el cuarto, sentí una profunda impotencia, pues una de las víctimas era ecuatoriana y se encontraba adelantando estudios gracias a una beca que le dio su país, según ellos, en búsqueda de mejores oportunidades, se me ocurre llamarla algo así como “la beca de defunción”.
El día transcurrió y la reflexión no se hizo esperar. Fue inevitable que las características de este atentado no me devolvieran a las décadas de los 80 y 90, pues inclusive el vehículo utilizado era muy similar al que utilizaban en la época. Entonces la incertidumbre me invade y me pregunto si acaso en vez de avanzar estamos retrocediendo, pues con tristeza debo expresar que está regresando ese silencio temeroso que se evidenció a principios de siglo, el mismo que se justificaba en un pánico a ser desaparecido si se alzaba la voz.
Episodios como el reciente atentado logran abrir las puertas a esa oratoria antiterrorista que ayer invadió los medios de comunicación y las redes sociales, la misma que logra promover la polarización, sembrar odio y que además sirve de cortina de humo para desviar la atención de problemas no menos importantes que deberían ocupar la mente de todos los ciudadanos. Así entonces, irrita saber que el problema más que el origen de lo ya sucedido es la incertidumbre de lo que vendrá. Duele leer titulares que sólo invitan al revanchismo, da desconsuelo interpretar como desde el discurso nos hacen creer que el problema no es la desigualdad, el IVA, la falta de oportunidades o la corrupción, sino que lo es el terrorismo, ese que hace unos meses parecía haber cesado.
Es que acaso no estamos mamados del importaculismo para unas cosas y la vehemencia para otras, hasta cuándo vamos a permitir que nos rotulen como si fuéramos productos de alta y baja calidad, voy a mencionar tres problemáticas que se atacan con serenidad y que dejan un sinsabor al ver el ímpetu y la indignación con la que se embisten algunos ciudadanos cuando ocurren hechos como el que hoy nos llama a la reflexión.
En primer lugar, me referiré a los líderes sociales. Y es que según Indepaz, en 2018 fueron asesinados 226, un 43% más que en 2017 y 133% más que en 2016. Además, en lo que va corrido de enero, se reportan alrededor de 10 asesinatos. Por consiguiente, tenemos una comunidad de personas que está siendo aniquilida, desaparecida y callada de manera vehemente. Termino este tema recordando que el exterminio de la Unión Patriótica inició de la misma manera.
En segundo lugar, mencionaré a la violencia de género. Este tema no es menos exasperante. Tengo para anotar que entre el año 2017 y 2018 fueron asesinadas 1.724 mujeres, en promedio dos por día. En consecuencia, si se analiza la cifra de damas maltratadas, esta sería mayor, pues la primera corresponde a decesos. Obnubilación es quizá el resultado mental luego de contrastar el atentado en la escuela de policías y el show mediático que este produjo con la problemática anteriormente descrita.
En tercer lugar, compartiré el tema que más disforia produce, no porque sea más importante, sino por las cifras y las características del mismo. Sabían ustedes que Colombia es el tercer país donde se matan más niños y el quinto con mayor porcentaje de menores desplazados. En cifras, estamos hablando de por lo menos dos millones de chicos desplazados y un total de 7’671.124 de personas en la misma condición. Para colmo, a Octubre de 2018 habían desaparecido 1.831 niños, un promedio de seis por día y según El Tiempo; 1.280 son casos de niñas y 551 de varones. ¿Qué opinan?
Nuestro panorama no es alentador. No podemos tragar entero con los medios de comunicación y mucho menos con un gobierno que de manera evidente insta a la guerra y que tácitamente asume posiciones importaculistas con algunos casos y vehementes con otros. Aquí quiero ser contundente, la violencia bajo ningún argumento puede ser aceptada, invito entonces a que tomemos las armas, si, las armas de la lectura y la educación para sacar a Colombia de esta guerra que parece haberse arraigado a nuestra cultura originando así, cientos de posverdades y adagios populares.
Sepamos que el problema de Colombia va mucho más allá de un terrorismo magnificado además por unos pocos y validado por las mayorías. En ese sentido, Colombia tiene múltiples cánceres y precisamente el terrorismo no es el que hace metástasis, luego la salud, la educación, los crímenes de estado, la corrupción, el importaculismo y otros si son nuestra máscara de la muerte roja. Entonces, me parece oportuno citar a César Augusto Londoño cuando tras la muerte de Jaime Garzón lleno de sentimiento emitió al aire una frase contundente así: “Y hasta aquí los deportes, país de mierda”, la cito no porque tenga razón, sino porque a veces da la sensación que nosotros si vamos a permitir que unos pocos lleven nuestro territorio a esa característica.
Concluyo diciendo, que espero y el resultado de esta reflexión no vaya a ser un lastre de críticas en mi contra, pues dado mi registro ya me han dicho en otras ocasiones que al final termino dando mal ejemplo, y es que si algunos se escandalizan porque un profesor escribe así y seguramente aplauden todo lo que pasa, entonces yo puedo concluir que el problema de Colombia no es ninguno de los aquí mencionados, sino sus ciudadanos. De manera que digan ustedes, ¿qué más tenemos que aguantar para despertar?   

Referencias

jueves, 18 de octubre de 2018

El colapso anunciado de la educación pública

Foto por Alejandra Ruiz Tobón
La crisis nacional de la educación pública no es un tema de Juan Manuel Santos o Iván Duque, uno de sus orígenes data desde el gobierno de César Gaviria Trujillo tras el artículo 86 de la ley 30 de 1992. No obstante, entristece ver cómo diferentes grupos sociales buscan responsabilizar a un individuo, adjudican a Gustavo Petro el histórico paro o peor aún, llaman guerrilleros a los estudiantes que sólo marchan porque sus derechos están siendo violentados y su futuro quizá termine siendo la crónica de una muerte anunciada. Y es que tal parece que los ciudadanos no han entendido que la solución de la crisis no se encuentra en la izquerda o en la derecha y que todos debemos trabajar por un bien común llamado Colombia.

El artículo 86 de la ley 30 de 1992, establece que el financiamiento de las universidades públicas crece de acuerdo al IPC y como este último no crece, el rubro para las instituciones se congela. En síntesis y a manera de resumen, actualmente hay un déficit aproximado de 18 billones de pesos, 3.2 corresponden a funcionamiento y 15 a infraestructura. Además, hay una necesidad de 60 mil millones para diciembre próximo con el fin de cubrir gastos de nómina. Se infiere que el gobierno del expresidente César Gaviria Trujillo nunca pensó en el crecimiento de las universidades y que éste tampoco ha sido factor prioritario para sus sucesores.

Avanzando un poco en el tiempo recordemos que en el año 2016 se estableció la ley 1819 con el fin de adoptar una mal llamada reforma tributaria estructural. En dicho proyecto se estableció un rubro con el fin de financiar la educación superior pública; no obstante, rectores de estas instituciones se preguntan en dónde están esos recursos, pues aseguran que a sus cuentas no han llegado e hipotetizan que se destinaron para el financiamiento de las becas del programa Ser Pilo Paga, es decir, quedaron en manos de los privados.

En términos matemáticos y reales, los aportes a las universidades públicas pasaron del 73% en 1993 al 48% en 2016, y en 2007 se registraron 1.360.000 estudiantes matrículados, contra 2.390.000 diez años más tarde. De ahí se puede inferir que la Educación Pública le cumplió al gobierno en términos de cobertura y éste parece aplicar un oxímoron llamado silencio.

Foto por: Avanza UTP
En El Tiempo hablaron los rectores y explicaron que los proyectos de ley 052 y 058 de 2018 no deben ser aprobados, pues estos no fijan ningún incremento para la educación superior. Además, explicaron que mientras el gobierno nacional asigna un seis o siete por ciento de crecimiento anual, las instituciones crecen un diez por ciento en materia de docentes, número de estudiantes y programas misionales. Así mismo, profesores también manifestaron inconformidad, pues explican que la ya mencionada reforma tributaria les ocasionó una reducción en sus salarios y no una financiación al sistema. Terminaron diciendo que hasta el 21 de octubre del año en curso hay plazo para reformar el presupuesto general de la nación y hacer traspasos de fondos. En ese sentido, podríamos concluir que manifiesto del gobierno por falta de recursos es falaz.

Dada toda esta problemática, se estableció paro nacional desde el 11 de octubre hasta el 21 del mismo mes y se programaron actividades como velatones, toma de instituciones, de ciclovías, de vías nacionales y plazas públicas. En adición, el martes 16 de octubre algunos profesores de estas universidades, iniciaron huelga de hambre y enviaron carta al presidente Iván Duque para que gestionará una solución a la crisis lo antes posible. Carta que el presidente y su gabinete responden con el oxímoron del silencio. Fecode por su parte, ya envió comunicado apoyando las marchas y manifestó que el gremio en general está al borde del colapso.  

El panorama no parece aclarar, en el camino hemos podido comprobar que ser Pilo Paga nació como un aparente incentivo para estudiantes de instituciones públicas que obtuvieran un buen puntaje ICFES. Si bien el fin de la propuesta fue atractiva y la gente del común pensando en un bien individual la aplaudió, la ejecución del programa fue un fiasco, pues con lo que se financiaron 40.000 pilos y se lucraron los bolsillos de privados que algunos estaban en riesgos de quiebra, en universidades públicas se hubiesen financiado 500.000. Yo si me permito preguntar en qué cabeza cabe la viabilidad del proyecto bajo esos parámetros.

¿Se ha pensado en soluciones?

Expertos, rectores y estudiantes presentan diferentes propuestas para superar el déficit. Dicen que es matemáticamente posible reasignar un billón de pesos del Ministerio de defensa al de Educación, acabar con el programa Ser Pilo Paga, tomar $423.000 millones de pesos del ICETEX para el presupuesto de Educación Pública e inyectar $289.836 millones al Servicio Nacional de Aprendizaje. Lo anterior como se dijo antes, es matemáticamente posible, pero para un gobierno guerrerista, neoliberal  y corrupto como el actual, esto quizá no sea viable.

¿Qué dice el gobierno?

El 17 de octubre, en medio del histórico paro que quedará registrado una vez más en nuestra historia, María Victoria Angulo habló en la FM sobre las manifestaciones y el direccionamiento que tendrá un billón de pesos asignado por el presidente Duque y anunciado horas antes. En resumen, la ministra dijo que estos recursos no pueden ser destinados al funcionamiento de la educación pública porque son regalías y por normatividad deben ser dirigidos a inversión. Por otro lado, un día antes el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla había dejado claro que no había plata para cubrir las necesidades del sector. En ese sentido, podemos identificar una comunicación interrumpida entre el gabinete del actual gobierno.

¿Se le fue la paloma a la senadora Valencia?

Salí del colegio un día cualquiera, sintonicé el programa de Vicky Dávila en la W Radio y corroboré los alcances del gobierno que un alto porcentaje de compatriotas eligió y otro  de importaculistas permitió elegir. Ahí decidí entonces, instar a apoyar el paro de la educación superior pública y proximamente el posible cese de actividades del magisterio, pues esto no es por el bien de un movimiento político, pero si por el de esos millones de colombianos que no tienen cómo ir a la universidad privada.

La nieta del fundador de la universidad de los Andes, egresada además de dicho claustro propone que sean los egresados de las universidades públicas quiénes financien la educación; es decir, motiva a los que hoy se benefician a donar el 20% de su salario una vez empiecen a trabajar.

Foto por: Avanza UTP
En números, esta neoliberal en nombre del centro democrático plantea que si un profesional se gana $1.000.000 de pesos done $200.000 para financiar la educación. Periodistas le proponen que ella empiece dando ejemplo y done un porcentaje de esos 30 millones que se gana y ella responde negativo porque es egresada de universidad privada, dando a entender que a pesar de haber sido elegida para representar al pueblo, la crisis de este, no le corresponde.

Una vez más, propuestas del gobierno buscan que los pobres sean más pobres y los ricos más ricos. Analizada la propuesta, se puede decir que de manera indirecta pretende acabar con la gratuidad y dificultar la dura tarea de mejorar la calidad de vida en uno de los países más desiguales del mundo. Busca que los ciudadanos de a pie financien la educación a través de tres fuentes, mientras altos funcionarios desvían recursos y dan prioridad a la guerra.

Ejemplo de un ciudadano de clase media
Identidad reservada

Soy egresado de Universidad Pública, eso no quiere decir que me hubiese salido gratis, pues yo pagué entre $800.000 y $1.200.000 por semestre. También soy contibuyente, eso indica que ya aporté a la financiación de la educación pùblica a través de dos canales, de ser aprobada la propuesta de la oligarca Paloma Valencia; tendría yo que donar el 20% de mi salario para financiar por un tercer canal a un desfalco que el gobierno creó y mantiene porque es evidente que un pueblo educado no es prioridad para unos gobernantes mal educados.

Termino diciendo que la senadora ponente gana aproximadamente quince veces más de lo que yo gano, y que el 20% del salario de ella equivale a lo que donarían 41 profesionales recién egresados que devenguen un salario mínimo o treinta y dos profesionales que se ganen $1.000.000.

Síntesis

Foto por: Avanza UTP
Las universidades públicas son víctimas de un gobierno que no aporta garantías. En parte, el progreso de la Universidad Pública se debe al hecho de haber cumplido la tarea de crecer desmesuradamente con el mismo presupuesto. Éstas 32 instituciones requieren de 2 billones de pesos para funcionar, un billón menos de lo asignado para defensa, así la prioridad del gobierno parece ser la guerra. Al aumento de cifras y al cumplimiento en términos de calidad el gobierno respondió con un abandono total. Es algo así como el padre que abandona a sus hijos y vuelve a buscarlos cuando estos triunfan, pues es común ver a los altos funcionarios aplaudiendo logros y siendo oportunistas cuando algún académico se destaca. No obstante, cuando sí deben responder aplican un silencio rotundo que para el pueblo se traduce en una algarabía total. Yo apoyo las manifestaciones de la educación pública y me uno al canto que hoy es común en las calles:

“Oiga señor, no se haga el huevón, que su hijo es estudiante  y usted es trabajador”

Datos curiosos

Ante el anuncio del actual presidente sobre la terminación del programa Ser Pilo Paga, directivos de universidades públicas tuvieron alivio, pues se ilusionaron y creyeron que estos recursos se iban a invertir en la financiación de sus instituciones.

En medio de la crisis universitaria el gobierno nacional anunció una inyección de tres billones de pesos para defensa.

Adolfo León Atehortúa, exrector de la universidad pedagógica inició una huelga de hambre junto con tres profesores más.

Las edificaciones de las distintas universidades se están cayendo.

Referencias

Entrada de la semana

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